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Coca-colaPatrocinador oficial del Levante UD
Copa:
Liga:
Temporada:
0
0
Levante UD
Jornada 12 / 23NOV2014
Ciutat de València
Valencia CF
Lucas Alcaraz
Nuno Espirito Santo
 
Mariño
 
Iván López
 
Navarro
 
Vyntra
 
Barral
 
Rubén G.
 
Nikos
 
V. Casadesús
 
Ivanschitz
 
Sissoko
 
P. Diop
 
Morales
 
Juanfran
 
El Zhar
 
Diego Alves
 
Mustafi
 
Negredo
 
Piatti
 
Rodrigo
 
Javi Fuego
 
Barragán
 
André Gomes
 
Carles Gil
 
Otamendi
 
Gayá
 
Dani Parejo
 
Feghouli
 
De Paul
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Cambios
Levante UD: Rubén G. (Morales, min.70), V. Casadesús (El Zhar, min.87), Ivanschitz (Juanfran, min.78)

Valencia CF: Piatti (Dani Parejo, min.64), Rodrigo (De Paul, min.79), Barragán (Feghouli, min.64)

Goles
1-0. Casadesús, min. 57
1-1. Parejo, min. 73
2-1. Morales, min. 74


Árbitro: Iñaki Bikandi Garrido.


Nada, ni nadie, parecían contar con la fórmula oportuna para anular a Morales cuando entró en contacto con el balón y comenzó una furibunda carrera salvando obstáculos con la portería de Diego Alves como principal desafío marcado en su cabeza. El futbolista exhibió un catálogo repleto de virtudes y de recursos. Fue una muestra poliédrica con el cuero ajustado a sus pies. El atacante conjugó la rapidez con la precisión. No era una ejecución fácil. Morales fue dejando atrás a cuantos defensores fueron surgiendo para cerrarle el paso, conquistó el pico del área valencianista, por su extremo izquierdo, y ajustó el perímetro para encajar el esférico en la escuadra de Alves. Todo estaba perfectamente calculado. Morales alzó la vista en el último instante para posicionar definitivamente su radar y su ubicación sobre el verde. Su gol fue vertiginoso. Con el legendario Caszely en la zona noble del Orriols, reserva espiritual del levantinismo de épocas más pretéritas, decidió mostrar lo mejor de su vasto repertorio para emular al atacante chileno. Hay acciones que cuentan con capacidad para marcan el devenir de las confrontaciones por su significado y por enorme su trascendencia. Es evidente que el gol de Morales conlleva este tipo de interpretación.

Su zapatazo cambió el signo de un partido que podía estar entre signos de interrogación tras la igualada de Parejo. El jugador azulgrana disipó cualquier atisbo de duda. Sorprendió a Alves y recompuso la naturaleza del duelo con un contundente y certero golpe. Con anterioridad, Víctor Casadesús demostró el maridaje que está consignando con el gol en el presente curso. Y sus dianas resultan sumamente productivas para el colectivo. Asido a sus goles, el Levante está logrando reconstruir su andamiaje para conseguir emerger desde las catacumbas de la clasificación. Es incuestionable que el valor de los puntos prima sobre cualquier otro aspecto, pero también es incontestable el innegable sentido y el perenne simbolismo que supone lograr frenar al Valencia en el derbi de la capital. Ese factor es innegable y fluye por la conciencia del levantinismo. Se trata de una cuestión histórica. Ç

El derbi de Orriols nació explosivo aunque fue el Valencia el bloque que parecía capitalizar la cita desde su nacimiento. Es quizás uno de los vectores explicativos de la confrontación porque permite incidir en otros detalles que no son superfluos en el desarrollo de los encuentros, principalmente si se analizan desde un prisma blaugrana. Se acorazó el Levante sobre sí para guarecerse y explotar la velocidad a la contra. Pape Diop enarboló ese arma ante el Almería y repitió ante la escuadra blanquinegra, si bien Casadesús no acertó en la definición ante Alves. El Levante ofreció parte de la geografía del campo para tratar de anestesiar a su adversario. Era una práctica muy habitual en los tiempos más recientes. En ocasiones, el Levante jugaba con el diseño del partido; perdía de vista el balón, pero nunca el cuaderno de bitácora del encuentro.

Asumía su condición de secundario de lujo, pero martilleaba a su rival a la contra. Es un ejercicio no exento de complejidad si el oponente logra superar las trampas impuestas y marcar, pero ofrecía sus réditos. El Valencia parecía controlar el juego aunque no accedía con facilidad a las cercanías de Mariño, pese a que Negredo se convertía en una seria amenaza para la estabilidad levantinista estableciendo una ardua batalla con Vyntra y David Navarro. Había que marcar muy de cerca su circulación por las inmediaciones de Mariño aunque en el otro espacio de campo surgía para imponerse la clarividencia de Víctor Casadesús. Se trata de un futbolista indetectable para sus contrarios. No es sencillo de atar. El balear surgió de la nada para rematar un saque de esquina de Ivanschitz.

Unos minutos antes pudo estrenar su cuenta. El atacante festejó su cuarto gol de la campaña. No es un futbolista gaseoso, pero se comporta como tal para materializarse en sólido en el momento más oportuno. Sissoko personificó la intensidad manifiesta de un grupo que cree con firmeza en lo que hace dentro del verde. Sissoko y Pape anudaron al Levante desde la línea de medios. Su trabajo fue ejemplar y paradigmático de la callosidad que parece envolver al Levante. Volvió a mostrar la escuadra granota un plus de competitividad para enjugar las distancias con un rival instalado en el ático de la clasificación. El Levante se asemejó al bloque que fue; áspero y furioso, pero endulzado con una diana superlativa que le permite salir de la oscuridad ante su eterno rival.




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24/11/2014
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