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Levante UD
Jornada 35 / 12MAY2013
Ciutat de València
Real Zaragoza
Juan Ignacio Martínez
Manuel Jiménez
 
Navas
 
Navarro
 
Vyntra
 
Acquafresca
 
Iborra
 
Nikos
 
Pedro Ríos
 
Valdo
 
Pedro López
 
Michel
Diop
 
Simao MJ
 
El Zhar
 
Roger
 
Roberto
 
Álvaro
 
Rodri
 
H. Postiga
 
Apoño
 
Montañés
 
José Fernánde.
 
Loovens
 
Abraham
 
Pinter A.
 
Víctor
 
Adrià
 
José Mari
 
Rochina
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Cambios
Levante UD: Acquafresca (Roger, min.84), Pedro Ríos (El Zhar, min.75), Valdo (Simao MJ, min.57)

Real Zaragoza: Rodri (Rochina, min.78), Montañés (Adrià, min.69), Loovens (José Mari, min.74)

Goles


Árbitro: Jesús Gil Manzano.


Fue un partido de perfiles contrapuestos desde la perspectiva general que marcan los noventa minutos reglamentarios. Gobernó el Levante sin apenas titubeos y sin sentir en sus carnes la oposición feroz de su adversario durante la primera hora del duelo y acabó arrinconado por el Real Zaragoza en su área defendiendo extenuado con uñas y dientes la igualada con tan sólo ocho jugadores por delante de Keylor Navas. El partido viró en los primeros minutos de la reanudación cuando el colegiado expulsó a Pape Diop con roja directa. Y los problemas para la escuadra azulgrana se multiplicaron ya en los estertores de la confrontación cuando Pedro López tomó el camino del vestuario después de ser castigado con la segunda cartulina amarilla. Los antagonismos fueron evidentes. Soñó el Levante con la victoria durante buena parte del encuentro y se acorazó sobre su perímetro defensivo para defender un empate que le permite paladear la permanencia en la Primera División merced a los cuarenta y dos puntos que acumula en su expediente particular. Con un jugador más sobre el verde dejó pasar el Zaragoza una excelente ocasión para añadir argumentos a la salvación.

Así fue el duelo disputado en la noche de Orriols. La salida efervescente de los pupilos de Juan Ignacio no se tradujo en hechos tangibles sobre la meta de Roberto. El Levante se comportó como un equipo refractario a la especulación desde su arranque. Intensidad y raza para doblegar a sus contrincantes. El cronómetro no había atravesado la frontera del minuto diez y la grada ya se había levantado en varias ocasiones jadeando el caudillaje al que estaba sometiendo la escuadra azulgrana a su oponente sobre el campo. El comportamiento granota era exquisito El Levante parecía recuperar la memoria de repente plasmando sobre el pasto la filosofía que le guió hasta unas cotas difíciles de sospechar en un tiempo no excesivamente alejado. La puesta en acción de las huestes de Juan Ignacio fue sideral. Pedro Ríos desbordó por el vértice derecho del ataque local y su centro fue despejado por un defensor foráneo cuando se mascaba el gol. Sin solución de continuidad, Valdo ganó el fondo izquierdo con velocidad. El atacante picó buscando el segundo palo y el balón contactó con la mano de José Fernández. El Ciutat de València reclamó con insistencia y al unísono una pena máxima que Gil Manzano no estimó.

Minutos más tarde, Acquafresca rasgó la portería de Roberto, aunque la jugada estaba invalidada por un ajustado fuera de juego. El Levante no escatimó esfuerzos, ni fútbol para arrinconar a un Zaragoza que no encontraba el antídoto para anestesiar a su contrario. El colectivo era reconocible. Pape e Iborra imponían su ley en la medular. Michel ejercía con clarividencia en la mediapunta y Valdo y Pedro Ríos eran dos dagas toledanas bien afiladas por los costados. El Zaragoza, que coqueteó con el drama, realizó un ejercicio de supervivencia durante buena parte del primer acto. Y cuando logró desperezarse su dominio fue más ficticio que real ante la rocosidad de una organizada defensa capitaneada por Vyntra y Navarro y la complacencia de un Levante que se siente a gusto adquieriendo el papel de secundario para adquirir protagonismo en una décima de segundo a partir del contragolpe.

Ni siquiera la estrategia, una ciencia que domina el Zaragoza asido a los pies mágicos de Apoño, resultó un arma de consideración para el bloque que prepara Jiménez. No obstante, los partidos están sujetos a variaciones inesperadas que les hacen virar proponiendo paisajes distintos. En ese sentido, la expulsión de Diop supuso una clara metamorfosis. El Levante decidió aplacar sus encendidos ánimos para entender que debía permutar su naturaleza. Los acontecimientos demandaban otra fórmula. Surgió una versión más conservadora que, sin embargo, no marchitó el juego local tratando de mutar esa tendencia para organizarse con rapidez con el fin de llegar hasta los dominios de Roberto. Los espacios cedidos por el Zaragoza eran vías de fuga hacia la meta maña. No obstante, el cansacio, por la inferioridad, afloró y la salida de Rochina hizo que el Zaragoza le echara el aliento a Keylor. Resisitió el Levante embozado sabedor que el punto le mantiene en la elite por cuarta temporada consecutiva.

Inauguración de la Peña Barkero
Inauguración de la Peña Barkero
16/05/2013
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